Azafatas aéreas y sus realidades

Constantino Klaric F (*)

Klariclab@yahoo.com

Quizás cuando un pasajero sube a un avión y ve a esas simpáticas asistentes de vuelo cree que su trabajo es una maravilla, de lo más simple y liviano sin saber que detrás de esa realidad hay historias de mujeres que deben sacrificar su tiempo, alejarse de sus seres queridos y brindar su servicio en viajes de largo aliento, por horas.

En empresas chicas es posible que entre ellas se conozcan, pero en empresas con más de 60 aeronaves muchas de ellas se ven por primera vez en el vuelo y quizás en meses después de mucho tiempo.

Las azafatas para llegar a sus puestos pasan por rigurosos exámenes en los que demuestran sus conocimientos de cómo actuar en caso de un accidente, ellas deben estar preparadas porque saben que no tienen más de 10 minutos para sacar a todos los pasajeros de una aeronave siniestrada; deben demostrar su preparación y efectividad para resguardar la vida de los pasajeros y de cómo evitar el pánico para salvar decenas de vidas.

Aparte deben pasar varias clases sobre lo que es el vuelo, pasan por rigurosas pruebas para llegar a ser jefas de cabina.

Hay algo que quizás los pasajeros se preguntan sobre los vuelos de 10 a 14 horas: ¿cómo y cuando descansan las azafatas? La mayoría de las aeronaves modernas tienen dormitorios para que ellas descansen por turnos de cuatro o seis horas, por eso usted las ve siempre activas durante un vuelo.

Estas servidoras de vuelo en algunos casos deben sopesar con las actitudes de algunos pasajeros, especialmente de aquellos que consumen bebidas con alcohol y tienden a molestarlas tanto a ellas como al resto de las personas que están dentro de la cabina. Ellas tienen habilidades para frenar estas actitudes y logran poner en regla a algunos de estos malos pasajeros para hacer que los vuelos sigan siendo apacibles.

Afortunadamente, desde la pandemia del covid 19, se suspendieron las ofertas de bebidas con alcohol en primera clase y esto permitió a las asistentes tener un mayor control en los vuelos.

Los pasajeros en muchos casos obran de forma injusta contra estas servidoras al reclamarles por el mal tiempo, por algún retraso fortuito o cambio de horario, aspectos que no les compete a ellas sino a las compañías aéreas o a las autoridades de aeronáutica civil.

Así que estimado al subir a un avión ya sabes la gran labor de estas mujeres azafatas.

(*) Es experto en aeronáutica civil

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